¿La Kermés?
Circula por el aire de la memoria que las ciudades son sus habitantes y lo que éstos recuerdan mientras caminan hacia adelante. A veces, cuando se detienen entre los quehaceres de los días y los anhelos por conquistar, cuentan que los más mayores hablan de una rebeldía que se vestía de fiesta y dicen que hasta en los Anales del Madrid de abajo aún se puede leer: “Salíamos de casa y sin pedir permiso tomábamos la calle con nuestra gramolas y tocadiscos, improvisando una fiesta sin relojes que tenía de conspiración, o sea, de respirar juntos. A eso se le llamaba Kermés”.
