Ayer, Jueves 2 de Noviembre, se inició en la Audiencia Nacional el juicio por supuesto “enaltecimiento del terrorismo de ETA” contra el grupo Soziedad Alkoholika. Desde hace cuatro años, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha iniciado una campaña, tanto mediática como a través de los juzgados, con la intención de criminalizar a la banda de música por el contenido de algunas de sus canciones. El fiscal pide un año y medio de carcel para los miembros de la banda. La primera querella se desestimó al interpretarse que no había intencionalidad en sus letras y ahora se juzgará si hay humillación a las víctimas.
En el asfixiante clima de excepción que se vive desde hace años en torno al conflicto vasco, la de expresión es una de las primeras libertades que ha saltado por la ventana. Defenderla en toda su complejidad es una prerrogativa básica para cualquiera que quiera extender la democracía y desbloquear el conflicto.
En un momento clave como éste que estamos viviendo, donde la madurez de la sociedad civil y el complejo espectro político y social vasco han abierto una oportunidad a la palabra, no podemos quedarnos atrás.
Estar al lado de los miembros de Soziedad Alkoholika es reivindicar un derecho fundamental para el desarrollo crítico de cualquier sociedad y reivindicar nuestra capacidad para dialogar con cualquier obra de arte, sin tutelas gubernamentales, mediáticas, judiciales o grupos de presión.