El virus de la Kun-bia
Viernes, 13 de Octubre de 2006Los de abajo tienen siempre que inventar y reinventar para ser escuchados. Su voz en primera persona casi nunca se encuentra en televisiones o radios, tampoco en palacios o libros bien amueblados. La voz de los de abajo corre en el boca a boca del día a día. Como los remolinos, de esquina en esquina.
En los barrios más jodidos de Buenos Aires, las villas miseria de adobe y hojalata, la culebra de los días baila al ritmo de la cumbia. La cumbia villera es el telediario de las villas, el relato infinito de las calamidades y la dignidad del seguir juntos y adelante. La dureza musicada y el ritmo de los anhelos y las tormentas cotidianas.

Por arriba se borran los nombres y las vidas con estadísticas. Por abajo la cumbia reúne las historias de vida y las agita. Si uno agarra el tren desde el centro de Buenos Aires a Florencio Varela, Quilmes o La Matanza, ya sabe cuál va a ser la banda sonora del viaje y el desembarco.
Cuando el Kun Agüero llegó hace unos meses a la ribera del Manzanares, traía bajo el brazo un virus que ha terminado por contagiar el aire: la cumbia villera. Desde entonces, el ritmo de los barrios porteños más jodidos acompaña cada entrenamiento de la banda rojiblanca y el Calderón huele a potrero.
El Kun Agüero y Los Leales a ritmo de cumbia. Otro video.
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